El alma detrás de El Mirador de Benialfaquí
Algunos proyectos nacen de una inversión. Otros, de una oportunidad. El Mirador de Benialfaquí nació de una visión personal, de mis propias manos manchadas de obra, de decisiones valientes y de una profunda necesidad de crear algo con sentido.
Cristina Picazo
Soy Cristina Picazo, empresaria, creadora y emprendedora por naturaleza. Durante años construí mi propia marca en el sector de la peluquería en Alicante, levantando un negocio sólido desde cero, basado en el trabajo bien hecho, la constancia y una sensibilidad especial por el detalle y las personas.
Esa forma de entender los espacios —como lugares donde ocurren cosas importantes— fue la semilla de todo lo que vino después.
Cuando llegué por primera vez a Benialfaquí, no estaba buscando un negocio turístico. Buscaba silencio, naturaleza y verdad.
Allí encontré una casona antigua de tres plantas, completamente abandonada, con muros que habían visto pasar generaciones y que pedían algo más que una reforma: pedían respeto, paciencia y alma.
Lejos de delegar todo en terceros, decidí implicarme como pocas personas lo harían. Restauré la fachada, trabajé los interiores, elegí materiales, recuperé espacios y devolví vida a una casa que estaba condenada al olvido.
Un proyecto con propósito
El Mirador de Benialfaquí no es solo un alojamiento boutique. Es mi forma de devolver vida a un pueblo, de atraer viajeros que respetan el entorno, y de demostrar que lo rural puede ser sofisticado sin perder autenticidad.
Hoy, el proyecto sigue creciendo. Continúo adaptando los espacios a las nuevas necesidades del mercado, con una visión clara: crear hasta cuatro apartamentos más, todos únicos, todos con identidad propia.
El Mirador de Benialfaquí es un reflejo de mí: valentía, sensibilidad, trabajo y visión.
